1° de diciembre del 2003.-

 

Tananarivo, Madagascar

 

Muy queridos hermanos,

 

En un Barrio miserable de Tananarivo, donde las Hermanitas del Evangelio, con vecinos de las Fraternidades Laicas, en simplicidad celebramos la acción de gracias, a “Aquél que hace a los santos” (H. Carlos) por la gracia de haber encontrado al hermano Carlos en nuestras vidas.  ¡La compartimos en comunión con cada uno de ustedes!

Hace un mes que tomé “el bastón de peregrino” (Jean Marie Pasquier) para visitar hermanos en Kenia, Ruanda, R. D. del Congo, Sudáfrica y Madagascar.  Desgraciadamente, la visita planificada para agosto por el Equipo Internacional no resultó.

Era mi primer contacto con África: este Continente que ocupa 1/5 de la superficie terrestre, origen de la humanidad? Donde 34 países viven por debajo el nivel de pobreza (salarios inferiores a US30 ó US40, con una posibilidad de vida entre 40 y 50 años, 50% de analfabetos... Representa sólo el 2% del Comercio mundial, con 70% de enfermos del VIH Sida en el mundo).  Espero que el encuentro, en La India, en enero próximo, del Foro Social Mundial, contribuya a crear una conciencia mundial de que “otro mundo es posible”.

Entré “por la puerta de los pobres” (Gustavo Gutiérrez) teniendo el privilegio de ser acogido en “villas miserias”, Slums, Townships, pueblitos de pescadores y campesinos, centros misioneros, encuentros de sacerdotes, hermanos obispos, hermanitos y hermanitas de Jesús, hermanitas del Evangelio...

Recorriendo paisajes muy bonitos (se necesita una buena columna vertebral para esos caminos), con cientos de personas caminando a lo largo de las rutas, cargados como animales.  Sin embargo, son gente que Canta y Baila su fe como nunca lo he visto en mi vida (en Nairobi, en la villa miseria de Kigarí, 700.000 habitantes sin luz ni agua corriente, oigo un ensayo de coro); en Congo, en la celebración eucarística de Kavare, cantan y bailan como renacidos en Cristo; en un Townships de Johannesburgo un funeral en que los asistentes “se desfiguran” cuando cantan y bailan “aquí estoy Señor” (¡y ni una lágrima!). ¡Una vez más me convenzo que los pobres son nuestros mejores evangelizadores!

La Iglesia es joven en África (Ruanda se prepara para celebrar su primer centenario).  Poco a poco se libera de una imagen poderosa y europea (las palabras del Papa Gregorio al fundar la “Propaganda Fide” no siempre han sido obedecidas: “Conviértanlos al Evangelio no a nuestra Cultura”).

En algunas Iglesias pasan de una “Iglesia de masas” a una “iglesia de comunidades” (¡cuidado ¡no hay que reproducir las comunidades eclesiales de base de América Latina; sino “-reinventarlas en África”, como me dijo Denis Sekamana).  Admiro la explosión de vocaciones al ministerio como a la vida religiosa y la participación activa de tanta gente joven.  Como lo hablé con los hermanos de las Fraternidades, hay pasos grandes que dar para pasar de una “Iglesia al servicio de los pobres” (hacen un servicio increíble) a una “Iglesia de los pobres” en el espíritu del Papa Juan XXIII.  (¡Qué desafíos para nuestras Fraternidades!)

Esta es “la salsa“ donde me encontré con hermanos sacerdotes, hermanitos y hermanitas de Jesús y laicos de Fraternidades: testigos encarnados, fraternos, y alegres misioneros de Jesús y su Reino.

 

En Kenia, Paul Mathenga estaba de vacaciones, tuvimos un buen encuentro con Vicente Kamiri y Pedro Njau: estamos soñando en un mes de Nazaret para el 2005 para los países de habla inglesa: Kenia, Tanzania, Sudáfrica y Sudán. Hay que establecer contactos.  Te extrañamos querido Noel Connolly, esperamos que estés de vuelta para entonces.  No olvidaré esa “Cena del Señor” celebrando con los hermanitos y los estudiantes poniendo en las manos del Señor el futuro de estas Fraternidades.

 

En Ruanda fui fraternalmente recibido por Denis Sekamana, el que nos compartió en el Cairo sus cuatro años de prisión. Después del Genocidio su país se recupera de su 1.200.000 muertos. Este Gran hermano, acaba de echar a andar una nueva Fraternidad con ocho hermanos, visita seminarios, encuentros de sacerdotes, hermanos Obispos, dando a conocer al Hermano Carlos y las Fraternidades en Ruanda.  En nuestros viajes de un lugar a otro compartimos su inquietud por una Teología africana como también el reinventar las comunidades cristianas.  Compartiendo tiempos de oración y de celebración en su “basílica” a medio llenar en días de semana, en este lugar, en Nyansa; nunca olvidaré esos “rostros de Cristo” con quienes sus hermanos pobres de La Legua (Chile) compartieron cuatro toneladas de arroz en pleno genocidio (“muchos quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron”).  Con mi amigo Tomás, en Bucare, soñamos en acercar nuestras iglesias de Brasil y África ¡”porqué esta dependencia europea, cuando estas iglesias tienen su “teología de la liberación”, su renovación bíblica, sus comunidades cristianas de base”? así pueden unir nuestros pobres Continentes e Iglesias que han hecho un opción por los pobres, “en el nombre de Jesús y del Evangelio” (querido José Bizón y Fraternidades de Brasil...hay desafíos para ustedes).

 

Si Ruanda está recuperándose, la R. D. Del Congo, en la frontera de BuKarú... es catastrófica.  El gobierno central, desde el término de la guerra civil, mantiene impagos a soldados, profesores... caminos abandonados... la puerta está abierta para bendecidos y milicianos con “niños soldados” que asaltan y matan a los pobres campesinos.  Es en esta área conflictiva que Adrián Gishugi me acoge.  En mayo último tuvo que esconderse en el bosque para salvar su vida.  Me ofreció una foto en que el Señor Ndombolo está pidiendo perdón a la comunidad en la Eucaristía por haber atentado contra su vida.  Compartimos en Kabira con su Fraternidad.  Compartiendo oración y fraternidad y compromiso con los derechos humanos... tengo la sensación de encontrarme con reales profetas de la Iglesia en África.

Pero, el mundo occidental y sus “media” ignoran todas estas atrocidades, no están en la órbita de los intereses de los Estados Unidos. (sic)

Las Fraternidades de países franco parlantes están muy aisladas.  Es la razón por la que Feliciano Endffimoyo, el regional de África, propuso un mes de Nazaret, para mediados de julio a mediados de agosto del 2004.  La propuesta fue bien recibida en las Fraternidades de Ruanda, Congo y Madagascar e invitaremos a las de Camerún, Congo Brazaville y Burquina Faso (vamos a necesitar una manito, queridos hermanos).

 

En Johannesburgo Sergio Lorenzini me esperaba en el Aeropuerto (donde perdí todos mis documentos).  Es miembro de nuestra Fraternidad de Santiago, como también Roberto Guzmán, que está en Mozambique, (su padre fue asesinado en la Caravana de la Muerte, su madre está gravemente enferma y tuvo que viajar a Santiago) son ambos “fidei denum” enviados por la Iglesia de Santiago... Hasta ahora no han logrado contactar sacerdotes que se interesen por la vida en fraternidad, como en muchos países del África son los hermanitos y hermanitas quienes los acogen.  Sudáfrica es el país en que hace doce años 80% eran exiliados en su propia tierra. 

Visitamos Soneto, la plaza donde los estudiantes secundarios enfrentaron la policía (el joven mártir Héctor Peterson), la iglesia Regina Pacis, símbolo del compromiso de las iglesias, de ahí al centro de la ciudad (tomándome por un europeo, un ciudadano blanco casi llorando me dice “esto es lo que construimos con un inmenso esfuerzo... ¡mire! no queda un solo blanco! ¡Mire estos magníficos edificios y hoteles, todo en ruina.  Le digo que vengo de un país pobre y que estoy inmensamente feliz de ver lo que veo).  Sergio es un misionero nuevo estilo, el único sacerdote blanco que habla “sutu” corrientemente, que comparte su vida con los pobres en un ambiente multirracial, está echando a andar un grupo de JOC con jóvenes cesantes en una miserable favela, celebrando la Eucaristía en las casas con comunidades cristianas de base.  (el dueño de casa debe abandonarla por no tener dinero para la última cuota) compartiendo la celebración eucarística en el colegio parroquial (10% cristianos) donde la vida nueva en Cristo se hace contagiosa... el funeral una real celebración pascual “aquí estoy Dios mío... soy yo Señor”.  Es a través de “hermanos misioneros” como Sergio que nuestros misioneros blancos (nosotros también entre los excluidos de nuestras ciudades) seremos perdonados de nuestro “colonialismo”.

La oración contemplativa, fluye sola cuando la encarnación es real (es un loco de los días de desierto). 

 

Las últimas Fraternidades en mi “peregrinación” fueron las de Madagascar. 

Fui fraternalmente recibido por las Hermanitas del Evangelio (allí comencé esta carta demasiado larga).  En Tananarivo encontré una Fraternidad de sacerdotes muy jóvenes: Juan Borgía, Rasolind Jatocio, Solo Rakotandramana y Abdán Rafidison; nos dimos una mañana para revisar nuestra vida de oración...es la primera vez que encuentro un grupo de sacerdotes jóvenes interesados por la dimensión contemplativa de su ministerio.  En el almuerzo con hermanos sacerdotes y el fraternal Cardenal Arzobispo estoy sorprendido cómo es conocido el hermano Carlos y su espiritualidad en Madagascar...Tenía que visitar “in situ” a José Doutriaux, sacerdote de Calais en Francia, “vieux frére” de las fraternidades malgache.  Nos encontramos en Tuliara, en la costa sur poniente, ¡40°! Con su Fraternidad: Juan Deseado Razafinirina, Ramón Rakotomanana y Bonifacio, un seminarista: Cada uno se sentía atraído por una de las locuras del hermano Carlos: el Absoluto de Dios, la Fraternidad Universal, y la Misión. ¡Magníficos hermanos! como viven en lugares distantes se reúnen una vez al año durante una semana, con todos los miembros de la “familia espiritual del hermano Carlos”, es bonito ver gente pobre de las barriadas en estos encuentros.  Jean Françoise insiste en este compartir con la familia espiritual del hermano Carlos... África nos da un buen ejemplo.

Era mi propósito visitar Manumbo (un pueblito costero de pescadores pobres y campesinos, con caminos imposibles) como un posible lugar para nuestro Mes de Nazaret: como lugar junto al mar, desierto y soledad, una fraterna comunidad (20% cristianos), con las básicas necesidades materiales y con un posible trabajo en el campo... es el lugar ideal.  Por encontrar a un hombre de Dios y de los pobres sus hermanos, vale la pena recorrer cualquier distancia y “cualquier camino...”   Todos estos hermanos y hermanas pobres que encontré en mi itinerario son la mejor reserva de humanidad y de una nueva imagen de Iglesia del pobre Jesús de Nazaret.   Es en esta periferia que se puede “tocar, ver, oír... que la Vida se ha manifestado”.

Debo admitir que dejo África con una herida profunda... el “gemido” de miles de hermanos que hay que “bajar de la cruz” (Jon Sobrino)

En nuestra así llamada sociedad cristiana y su celebración de Navidad... Jesús de Nazaret es el gran Ausente.   África, su gente, es como un inmenso pesebre, de donde Jesús de Nazaret, nuestro bien amado Señor y Maestro, desde el “último lugar”, grita con toda la fuerza del Espíritu a nuestra sociedad, iglesias y a cada uno de nosotros:

 

         “¡Vengo a traer Buenas Nuevas a los pobres ¡”

         ¡Felices ustedes!, los pobres.  De ustedes es el Reino de los cielos.

         ¡Felices los que lloran!  Serán consolados.

         ¡Felices los que tienen hambre!  Serán saciados.

         ¡Ay de ustedes los ricos! Porque ya tienen su consuelo.

         ¡Ay de ustedes los satisfechos! Porque tendrán hambre.

         ¡Ay de ustedes los que ahora ríen! Porque van a llorar después.

 

¿No tienen la sensación que los “excluidos” del Reino han robado la Navidad de Jesús a los “excluidos” de nuestras sociedades... ¡ellos los “ciudadanos del Reino!?

¿Cómo pueden nuestras Fraternidades ayudarnos a ser, en Jesús, Buenas Nuevas para los Pobres?

En la Alegría y Esperanza del Jesús que viene,

 

¡Feliz Navidad!

Un abrazo fraterno,

 

 

Mariano.