VIACRUCIS POR LA JUSTICIA
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Viernes Santo, 9 de abril
del 2004
INTRODUCCIÓN
Meditando en los momentos de dolor que vivió Jesús en su camino a
la cruz nos sentimos cerca de El. Al
acompañarle en su camino a la cruz nos sentimos participar de su dolor y
sentimos que el sufrimiento que vivimos toma sentido. La vía de dolor, la vía
dolorosa, tiene un final, llega a un lugar: la cruz del Gólgota. Pero la fe nos
dice que el verdadero final del dolor de Jesús es la resurrección. La muerte no
es el final de este camino de sudor y llanto. La fe nos descubre que todo este
sufrimiento que vivimos como pueblo, si lo unimos al de Jesús tiene un valor
salvífico, será fuente de vida para nuestra gente.
En su mensaje del día de La Altagracia los Obispos dominicanos han
llamado la atención sobre la situación nacional que vivimos y nos han invitado
a cultivar los valores evangélicos: “En vez del egoísmo y el individualismo
vamos a cultivar todos los dominicanos la solidaridad. En vez de la apariencia,
la autenticidad. En vez de el tener, el ser. En vez de las prácticas corruptas,
la integridad. En vez de la soberbia, la humildad. En vez del despilfarro, la
sobriedad. En vez de la prepotencia, la servicialidad. En vez de la violencia,
el respeto y la armonía”. Varias de las reflexiones de este viacrucis
parten de este mensaje de la Conferencia Episcopal Dominicana, cuyo texto
aparece destacado.
El sacrificio, la entrega y la generosidad
vividos desde la fe nos acercan a Jesús y a su victoria. El ejemplo de Jesús,
que hace suyo nuestro pecado, que se solidariza con nuestra miseria y dolor,
nos motiva a hacer lo mismo. Al acompañar a Jesús en su camino hacia la Cruz,
las Comunidades Eclesiales de Base de República Dominicana queremos renovar
nuestro compromiso con la Justicia. Continuamos así, como en años anteriores, reflexionando
sobre los valores del Reino: la Esperanza (2000), la Vida (2001), la Paz (2002)
y la Solidaridad (2003). La búsqueda de la Justicia está en el corazón mismo de
la propuesta de Jesús, que llama bienaventurados a “los que tienen hambre y sed
de justicia”. Creemos en la Justicia y en su triunfo final, por eso nuestro
viacrucis termina con una decimoquinta estación: la resurrección de Cristo
Jesús.
Los textos que hemos elegido iluminan el momento que meditamos.
Sugerimos que sean proclamados por el mismo lector(a) para dar unidad a la
celebración. Los cantos quieren completar lo que meditamos. Sería un buen signo
preparar entre varias parroquias este viacrucis y darle así sentido de unidad y
solidaridad a la que nos invitan nuestros pastores.
P. Abraham Apolinario P. Manuel Bodenlle, IEME P. Franklin Pimentel
PRIMERA
ESTACION: JESUS ES CONDENADO A MUERTE
Lector (a):
Te
adoramos Cristo y te bendecimos
Tomado del evangelio de San Juan:
Pilato todavía buscaba la manera de dejarlo en
libertad. Pero los judíos gritaban: "Si lo dejas en libertad, no eres
amigo del César: el que se proclama rey se rebela contra el César." Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a
Jesús al lugar llamado El Enlosado, en hebreo llamado Gábbata, y lo hizo sentar
en la sede del tribunal. Era el día de
la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo a los judíos:
"Aquí tienen a su rey." Ellos
gritaron: "¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!" Pilato replicó: "¿He
de crucificar a su Rey?" Los jefes de los sacerdotes contestaron: "No
tenemos más rey que el César."
Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo
crucificaran. (Juan 19, 12-16)
El capitalismo salvaje condena a
muerte a los pobres y excluidos
Reflexión: Desde el año 1970 un
“nuevo fantasma recorre el mundo”, el Neoliberalismo o Globalización Neoliberal,
acompañado de la Economía del “mercado”, que se convierte en el dios de este
sistema. Un verdadero ídolo a quien se sacrifica cada día millones de víctimas.
Una inmensa máquina de fabricar pobres, empobrecidos y excluidos que “estorban
y no cuentan”. Juan Pablo II le llama “capitalismo salvaje” ya que tiene
por lema: “sálvese quien pueda”. El Fondo Monetario o del Banco Mundial y las
organizaciones Multinacionales, no matan disparando armas modernas o artefactos
sofisticados, sino a base de acumular intereses desmedidos, deudas externas,
eternas e impagables. Someten al hambre, la ignorancia y la exclusión de millones
de seres humanos. Jesús es hoy de nuevo condenado a muerte cruel por este
sistema sin moral ni ética, que influye en todos los niveles de la sociedad:
económico, político, cultural, ecológico y religioso.
Oración: Padre, que nos enviaste a tu Hijo Jesús
para tener Vida abundante. Su mensaje y predicación, su práctica liberadora y
la Causa de su Vida fue el Proyecto del Reinado de Dios, de una vida digna y justa
para todos los seres humanos, tus hijos e hijas. Ayúdanos a resistir y a enfrentar el espíritu
egoísta y criminal de este sistema de muerte, con la Fuerza y el Poder de tu
Espíritu, a través de la Palabra de Dios, la Solidaridad, la Justicia y la
Espiritualidad de la Liberación. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “El
pueblo gime de dolor”: Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 87
SEGUNDA ESTACION: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del
Profeta Amós:
¡Ay de
ustedes, que transforman las leyes en algo tan amargo como el ajenjo y tiran
por el suelo la justicia! Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal
y aborrecen a todo el que dice la verdad.
Pues bien, ya
que ustedes han pisoteado al pobre, exigiéndole una parte de su cosecha, esas
casas de piedras canteadas que edifican no las van a ocupar, y de esas cepas
escogidas que ahora plantan no probarán el vino.
Pues yo sé que
son muchos sus crímenes y enormes sus pecados, opresores de la gente buena, que
exigen dinero anticipado y hacen perder su juicio al pobre en los tribunales.
Por esto, el
hombre prudente tiene que callarse, pues estamos pasando días infelices. (Amós
5, 10-13)
JESÚS CARGA
CON LA CRUZ
Los pobres cargan la cruz pesada de la injusticia
Reflexión: Amós, como buen profeta, anuncia sin miedo el mensaje de
Yavé. Va a profetizar al santuario de
Betel. Así las autoridades políticas y religiosas van a tener que escucharlo.
El mensaje religioso y nuestra práctica cristiana tienen siempre implicaciones
sociales y políticas. Pero deben proclamarse siempre sin protagonismo. Es el
Evangelio el que nos obliga a hacer política, pero no, una política según los
intereses de los gobernantes y poderosos, sino buscando el amor, la fraternidad,
la justicia y la opción por los más pobres. En el reciente Mensaje de Navidad,
nuestros Pastores afirman: “de nada sirven ya ni las lamentaciones ni las
explicaciones. Ambas prácticas están agotadas. Hemos llegado a un punto crítico
que lo que se impone son acciones inaplazables, eficaces y drásticas para salir
rápidamente del hoyo en que estamos metidos”. Los Obispos constatan así la
dura realidad y el alto costo de la vida. Nuestros pobres cargan hoy con una
cruz que los aplasta, más pesada aún debido a la devaluación del peso
dominicano.
Oración: Padre,
que el ejemplo de Amós nos ayude a entender nuestra misión profética en medio
de nuestras comunidades. Es necesario vencer el miedo que nos impide realizar
el trabajo encomendado, y estar preparados y preparadas para asumir las
consecuencias y los problemas que vienen cuando intentamos ser fieles a la
vocación profética que hemos recibido. Ayúdanos Padre y Madre nuestra a asumir
la tarea de proclamar todos los días tu Reinado, luchando por la dignidad, los
derechos, la felicidad de todos los seres humanos. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Cristo,
Cristo Jesús”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 60.
TERCERA ESTACION: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del profeta Amós:
A ustedes me dirijo, explotadores del pobre, que quisieran hacer
desaparecer a los humildes. Ahí están
sus palabras: "¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos
vender nuestro trigo? Que pase el sábado, para que abramos nuestras bodegas,
pues nos irá tan bien que venderemos hasta el desecho. Vamos a reducir la
medida, aumentar los precios y falsear las balanzas." Ustedes juegan con la vida del pobre y del
miserable tan sólo por algún dinero o por un par de sandalias. Pero no, pues
Yavé jura, por su Tierra Santa, que jamás ha de olvidar lo que ustedes
hacen. Por eso, la tierra ha temblado y
están de duelo sus habitantes, el suelo sube y baja como aumentan y bajan las
aguas del Nilo. (Amós 8, 4-8)
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
El Fraude de los Bancos nos ha hecho caer en la miseria
Reflexión: El profeta Amós se dirige en nombre de Dios, a
los explotadores, pero su palabra es también para el pueblo victima del robo y del
fraude fríamente calculado. El pueblo dominicano está caído en el suelo de la
miseria bajo el peso del fraude bancario. Se calcula que este fraude es igual al
dinero que el gobierno gasta en seis meses. Estamos pagando todos lo que un
pequeño grupo, con el apoyo o la indiferencia de las autoridades, utilizó para
su provecho. Pesa sobre los más pobres este engaño y algunos piensan que todo
se quedará así. El profeta nos asegura, en nombre de Dios, que él jamás
olvidará lo que hacen con los pobres. El dinero que se consigue con el
sufrimiento de otros no puede ser fuente de felicidad, sino de dolor. La
riqueza que se acumula con la muerte de otros es causante de la muerte del que
se enriquece. Dios así nos lo asegura. Jesús y su pueblo caen bajo el peso de
la cruz, del robo, del pecado, pero con la fuerza de Dios se levantará, como
nos dijeron los obispos en su Carta Pastoral: “Con nuestros defectos y
prevaricaciones hemos llevado la nación a la grave situación en la que está
metida. Con nuestras capacidades y virtudes la vamos a colocar en alto, donde
debe y merece estar.”
Oración: Padre, Estamos seguros de tu dolor al ver a
Jesús tu hijo caer bajo el peso de la cruz. Estamos seguros de tu dolor al ver
a tu pueblo amado caer bajo el peso del engaño y del fraude de algunos
banqueros. También estamos seguros de que igual que a Jesús nos darás los
medios para levantarnos y seguir adelante como nación. Confiamos en tu justicia
y en nuestra propia sabiduría como pueblo. Ayúdanos a levantarnos. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: Cristo, Cristo Jesús, Cantos del Pueblo para el Pueblo,
página 60.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del
Evangelio de San Lucas:
Muestra su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia.
María dijo entonces: Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva. Dio un golpe
con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes. Derribó a los
poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. Colmó de bienes a los
hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su siervo, se acordó de su
misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a sus
descendientes para siempre. (Lucas 1, 51-55)
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
María no es la misma que todos se
creían
Reflexión: María fue una mujer
consciente y se puso al lado de los oprimidos. No fue una mujer conformista. Se
comprometió con el Proyecto del Reino de su Hijo Jesús: “He aquí la servidora
del Señor” y ese compromiso la llevó a acompañarle hasta el Calvario. Ya Ella había cantado el Himno de Acción de
Gracias, llamado “Magnificat”. “Desplegó el poder
de su brazo. Dispersó a los soberbios. Echó abajo a los poderosos y levantó a
los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las
manos vacías”. María sabía que el proyecto de Justicia de su Hijo tenía
estas 4 señales: - La caída de los poderosos, - La subida de los
humildes, - Los hambrientos que son colmados de bienes, - y los
ricos se quedan sin nada. Como auténticos devotos de María, nuestra Opción por
la Justicia está en optar por los empobrecidos, excluidos, débiles y
necesitados. No podemos realizar nuestra tarea encerrados en nuestras Iglesias
y casas, sino en todos los ambientes en donde nos movemos cada día: En la
calle, la casa, el colmado, los lugares de trabajo, a través de los medios de
comunicación y organizados en las comunidades eclesiales y las otras
organizaciones comunitarias.
Oración: OH María, Madre nuestra, que en nuestro pueblo estás, María de la
lucha, ven con nosotros y nosotras a luchar. Tú dijiste María en tu hermosa
canción, que Dios es de los pobres y quiere la Liberación. Santa María,
servidora de la Palabra del Señor. Santa María servidora de la alianza de
Israel. Tú por el Reino ofreciste la vida y el dolor y acompañaste a tu Hijo
hasta la Cruz, ayúdanos, como Tú, a decir Sí a la lucha por la justicia Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Madre de los pobres
de América Latina”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 163.
QUINTA ESTACION: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A CARGAR LA CRUZ
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del evangelio de san Marcos:
Los soldados sacaron a Jesús fuera para
crucificarlo. En ese momento, un tal
Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo,
volvía del campo; los soldados le obligaron a que llevara la cruz de Jesús.
(Marcos 15,21)
EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A CARGAR LA CRUZ
Con la solidaridad de los pobres se construye la justicia
Reflexión: El compromiso del
cristiano es hacer que este mundo falto de solidaridad, lleno de injusticia e
impunidad, se transforme en un mundo de Esperanza y Solidaridad, en una sociedad
de hermanas y hermanos. La injusticia y la impunidad constituyen hoy el
verdadero Anti-Reino. En nuestro País estamos
viviendo situaciones muy difíciles, provocadas por el desorden institucional,
la corrupción sin castigo, verdadero pecado original que contamina todo, que
seduce y contagia todas las esferas de la sociedad. Provocando el alto costo de
la vida, el alza del precio de los combustibles, los nuevos impuestos y el
aumento del número de personas que viven en la miseria. Los “cirineos” de hoy
son los que se afanan para que el poder judicial sea independiente, que se
respete su autonomía; las instituciones que luchan por la institucionalidad y
la justicia. Las organizaciones que velan por el cumplimiento de las leyes que
protegen al humilde y al pobre. Si hubiera más justicia, caería este nuevo muro
edificado por el egoísmo de este sistema Neoliberal. Si hubiera gratuidad, el
mercado, nuevo dios capitalista, se derrumbaría. Si hubiera Solidaridad y
Justicia, la competencia quebraría.
Oración: Padre,
muchos de nuestros hermanos y hermanas se sienten desanimados y pierden la
esperanza ante la realidad que vivimos. En medio de esta situación Tú nos
invitas a convertirnos en Cirineos, en faros de luz, que ayuden a tantas
personas a salir de la oscuridad en la que viven, animándolas a luchar junto a
sus comunidades para lograr una sociedad más justa y mejores condiciones de
vida. ¡Que no caiga la Fe, que no caiga la Esperanza! ¡Que florezca la Paz, que
florezca la Justicia! Ayúdanos a cargar con nuestra cruz y la de los hermanos y
hermanas, día a día, con alegría, que no nos aplaste y sí se convierta en
camino de Liberación. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Aleluya, por esa gente
que vive y que siente el amor”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página
25.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del
evangelio de san Mateo:
Cuando el Hijo del Hombre venga en su
gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de gloria, que es
suyo. Todas las naciones serán llevadas
a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el pastor separa las
ovejas de los chivos. Colocará a las
ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que están a su
derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha
sido preparado para ustedes desde el principio del mundo.
Porque tuve hambre y ustedes me dieron de
comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me
recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron
a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver."
Entonces los justos dirán: "Señor,
¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de
beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos,
o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a
verte?
El Rey responderá: "En verdad les
digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis
hermanos, me lo hicieron a mí." (Mateo 25, 31-40)
El rostro de los pobres es el rostro
de Jesús
Reflexión: La pregunta de los que se presentan delante de
Dios expresa su sorpresa. Ellos piensan que Dios se ha equivocado. Les está
hablando del trato que le dieron a él y piensan que Dios cometió un error. ¿Cuándo
te ayudamos?, preguntan los justos. El rostro de Jesús
está desfigurado, los golpes que recibió dan lastima. La Verónica se apiada del
dolor de Jesús y se acerca a limpiar sus heridas. El rostro de Jesús sigue hoy
desfigurado. Lo vemos herido y adolorido en los rostros sufrientes de nuestros
hermanos, tal como lo dijeron los obispos en Puebla: Rostros de obreros y
obreras de zonas francas, de madres adoloridas por la falta de alimento que dar
a sus hijos. Rostros de campesinos sin tierra y de jóvenes sin oportunidades.
Rostros de niños violados y maltratados. Esperan una respuesta de amor, nos
animan nuestros pastores: “El amor produce concordia y paz, fuente de toda
clase de bienes; y el odio y indiferencia, discordia, origen de toda clase de
males. Modernamente el amor ha recibido el nombre de solidaridad” Igual que
en el camino del Calvario se necesitan hombres y mujeres dispuestos a enjugar
el rostro de Jesús. Capaces de “un gesto de solidaridad, que es la ternura de
los pobres”. Para un día poder ser reconocidos como hijos del Padre.
Oración:
Padre, despierta en nosotros la compasión por tantos hijos e hijas de esta
Patria dominicana que sufren a causa del maltrato y del abuso. No permitas que
pasemos indiferentes frente a ellos. Aparta de nosotros el egoísmo que nos
impide ayudar a los que pasan a nuestro lado con el rostro adolorido como el de
Jesús. Ayúdanos a practicar la solidaridad, la sobriedad, el servicio y el
respeto para construir juntos el Reinado de tu hijo Jesús y un día poder ver tu
rostro. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Al
fin encontré a Jesús”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 21.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del profeta Isaías:
Este ha
crecido ante Dios como un retoño, como raíz en tierra seca.
No tenía
brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como
para cautivarnos. Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y
familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve
la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que
él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. (Isaías 53, 2-4)
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
La caída del peso dominicano nos
hunde en la miseria
Reflexión: Isaías describe la
situación del Siervo de Yavé. Muchos años antes de lo que vivió Jesús, anuncia
su sufrimiento y dolor. Quedó tan maltratado que uno prefiere mirar para otro
lado. Marginado, hombre de dolor y familiarizado con el sufrimiento. Tanto
maltrato lo hacen caer por segunda vez en su camino a la Cruz. Nuestra gente
pobre, la que sufre la miseria ha caído en el camino de la vida, no una vez,
sino varias veces. Este año pasado los casos de fraudes bancarios fueron
varios. No fue sólo uno, fueron al menos tres. Parece que no hay medida en el
afán de lucro del pequeño grupo de dominicanos y dominicanas, que con el apoyo
de los responsables de la economía, quieren quedarse con todo. Y lo están logrando: Ya no tenemos agua, ni
luz. Ya no tenemos forma de transportamos e ir a los hospitales. Ni siquiera
nos alcanza el dinero para comer. La gente reza más en los mercados que en las
iglesias. Allí se escuchan más lamentos y plegarias que en los templos. Cada
vez el sueldo alcanza para menos. El peso dominicano se ha caído y parece no
poder levantarse. Algunos piensan que es el final. Eso mismo pensaban
lo que vieron a Jesús en el suelo por segunda vez. Pero no fue así, él se
levantó, siguió su ruta, llegó al Calvario y allí dio su vida para salvamos.
También
nosotros, como pueblo y como comunidad podemos levantamos y dejar mal parados a
los que desean nuestra muerte y nuestro final. Hace falta que echemos mano de
la fuerza de Dios y cambiemos las cosas. "La amplitud y complejidad de
nuestra crisis reclama el concurso de todos los dominicanos y dominicanas y el
concurso, su unión. Es la hora de que todos los dominicanos y dominicanas enfrentemos
juntos y organizados, de una vez para siempre todos nuestros problemas."
Esto nos dijeron nuestros Obispos, en su carta el día de La Altagracia.
Oración: Padre, tu eres un Dios de bondad y quieres la vida de tus hijos
e hijas. No permitas que se salgan con la suya los que buscan el final y la
muerte de tu pueblo. No dejes que se sigan riendo y burlando de nosotros con
sus grandes fiestas y mansiones, con sus jipetas y
vestidos millonarios. Danos la fuerza de tu amor y ayúdanos a superar nuestras
divisiones. Con tu ayuda queremos construir un pueblo de hermanos y hermanas.
No permitas que nuestros jóvenes imiten sus actitudes que causan nuestro dolor.
Despierta en sus corazones el deseo de vivir los valores del evangelio de tu
hijo Jesús. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Cristo
fue sincero”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 61.
OCTAVA ESTACION: JESÚS CONSUELA A
LAS MUJERES DE JERUSALÉN
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del evangelio de san Lucas:
Cuando lo llevaban…lo seguía muchísima gente,
especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús,
volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí.
Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Porque va a llegar el día
en que se dirá: Felices las madres sin hijos, felices las mujeres que no dieron
a luz ni amamantaron. Entonces se dirá: ¡Ojalá los cerros caigan sobre
nosotros! ¡Ojalá que las lomas nos ocultaran! Porque si así tratan al árbol
verde, ¿qué harán con el seco?” (Lucas 23, 26-31)
JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE
JERUSALÉN
Las mujeres dominicanas lloran por
la injusticia que sufren sus hijos
Reflexión: Las mujeres de Jerusalén
lloran por Jesús. Les da lástima su dolor y sufrimiento, pero él también se
compadece de ellas y sus hijos. “Lloren por ustedes y lloren por sus hijos”.
Por la injusticia con que son tratados y por el descaro con que son juzgados.
En
nuestro querido país dominicano la mayoría de las personas que están en la
cárcel no han sido sentenciadas por un juez. La justicia dominicana tiene sus
preferencias: Una persona pasó dos años preso por robar un salami y otra sale a
ver “La casa de cristal” en la calle El Conde, después cometer un fraude de 40
millones de pesos en un Banco; un padre de familia lleva preso cinco años por
una pequeña deuda y una familia de gran apellido sigue administrando sus
negocios y el Gobierno le da cinco años de plazo para pagar los 20 mil millones
que de los ahorrantes que desvió a favor.
Nos pasa como a las mujeres de Jerusalén, lloramos por Jesús y él nos
manda a llorar por nuestros propios hijos.
La palabra de Jesús
nos ayuda a ver donde está la causa de tanto dolor y nos abre el camino para
superar por siempre este sufrimiento. Tenemos que construir un pueblo justo. En
nuestra casa debemos aprender a ser justos y a rechazar con fuerza toda
injusticia. No podemos dejar que nuestros hijos se acostumbren a ver las
injusticias como algo normal. Toda injusticia ofende profundamente a Dios y
debemos denunciarla y luchar con ella.
Oración: Padre,
no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. No permitas que los grandes
sigan desfalcando nuestro país impunemente. No permitas que nuestra justicia
siga siendo cruelmente exigente con los chiquitos y mire para otro lado cuando
se trata de familias famosas o personajes con poder. No permitas que imitemos
su ejemplo. Líbranos de desear el dinero mal habido; sabemos que no trae paz ni
felicidad. Líbranos del mal. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Queremos construir una ciudad” Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 226.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del profeta Isaías:
Fue maltratado y él se humilló y no dijo
nada, fue llevado cual cordero al matadero, como una oveja que permanece muda
cuando la esquilan. Fue detenido,
enjuiciado y eliminado ¿y quién ha pensado en su suerte? Pues ha sido arrancado
del mundo de los vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo. Fue sepultado junto a los malhechores y su
tumba quedó junto a los ricos, a pesar de que nunca cometió una violencia ni
nunca salió una mentira de su boca.
(Isaías 53, 7-9)
La violencia policial es el terror
de los pobres
Reflexión: El profeta Isaías compara a Jesús con un
cordero llevado al matadero. Fue detenido, enjuiciado y eliminado. Entre
nosotros se ha hecho una costumbre que muchos ciudadanos son detenidos y
eliminados. No se hace juicio. Ni siquiera le dan la oportunidad que tuvo
Jesús, no tienen derecho a un juicio. La Policía Nacional se siente con el
derecho de detener y eliminar a aquellos que considera delincuentes. Se les da
“luz verde” a los agentes policiales para que “salgan de ese problema”, como se
dice. Otra vez, el año 2003, estuvo repleto de casos en que la Policía Nacional
mató en “intercambio de disparos” a cientos de jóvenes. Algunos de ellos eran
delincuentes, otros no. Algunos fueron asesinados en presencia de testigos, que
los oyeron clamar piedad. Hubo casos en que esto ocurrió delante de sus
familiares. Y muchos de ellos fueron asesinados luego de ser detenidos y
esposados. Fueron detenidos y eliminados. No hubo juicio, sino una orden de
matar. La gran mayoría de estos muertos son pobres. La violencia policial se ha
convertido en el matadero de los pobres. Nuestro pueblo, como Jesús, cae una
vez más bajo la violencia injusta. Confiamos en Dios, confiamos en su fuerza,
que nos ayudará a levantarnos. Confiamos en Dios que la reforma policial traiga
un día la paz y la justicia, que los detenidos sean enjuiciados y castigados,
si lo merecen, pero nunca eliminados.
Oración: Padre, tu pueblo clama a
ti. Eres la única esperanza de los pequeños. Muchas de nuestras madres levantan
su voz hacia ti, pidiendo justicia. Cuando termina una protesta popular, cuando
termina una huelga, contamos los muertos. Quién medita en su partida. Nuestra
gente dice que esos muertos no tienen dolientes. Casi nunca son los que
organizan la protesta. A ti acudimos para pedirte que nos protejas y cuides
nuestras vidas. Ayúdanos a tener un día una Policía que cuide de verdad a los
más pequeños. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Cristo
libertador”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 61.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del Evangelio de san Juan:
Cuando los soldados pusieron en la Cruz a
Jesús, se repartieron su ropa en cuatro partes iguales, una para cada soldado.
Se apoderaron también de su túnica, que era sin costura, de una sola pieza. Se
dijeron entre ellos: “No la rompamos, más bien, echemos a suertes a quién le
toca”. Así se cumplió una profecía que dice: “Se repartieron mi ropa y
sortearon mi túnica”. Fue lo que hicieron los soldados. (Juan 19, 23-24)
JESUS ES DESNUDADO DE SUS VESTIDURAS
La corrupción sin castigo nos
despoja y nos impide vivir con dignidad
Reflexión: Por fin, llegaron al
Calvario y empieza el suplicio de la cruz. Los verdugos despojaron a Jesús de
lo único que le quedaba: las vestiduras. Era la paga que recibían por el
trabajo de llevar a Jesús al calvario y clavarlo en la cruz.
La túnica no
la repartieron, sino que la rifaron. Era una túnica de una sola pieza, tejida
de arriba abajo. La había hecho María, con todo cariño para su
querido Hijo, Jesús.
Despojo total,
como ocurre hoy con la mayoría de nuestro pueblo. Nos quitan nuestros derechos;
nos niegan toda posibilidad de llevar una vida digna por la imposición de
políticas económicas neoliberales; por la corrupción sin castigo, por el alto
costo de la vida, por la búsqueda del poder político a cualquier precio, por la
imposición de los precios de los combustibles y de los servicios básicos de
vivienda, luz, teléfono y agua...
Como denunció
el profeta Miqueas, quienes tienen el poder político y económico en el mundo y
en el país están despojando al pueblo: “Ustedes descueran vivos a la gente de
mi pueblo y les arrancan la carne de sus huesos. Se comen la carne de mi
pueblo, y parten sus huesos y los echan en la olla” (Miqueas 3,1-4). Nos quitan
el derecho de vivir como personas humanas. Perdemos hasta la apariencia de
seres humanos. ¿Seremos capaces de organizarnos, de darnos la mano, de
solidarizarnos mutuamente para cambiar las reglas de juego de este injusto
estado de cosas?
Oración: Jesús, sabemos que
estás acompañándonos en nuestra lucha diaria a favor de la vida y en contra de
las fuerzas de la muerte. Sabemos que acompañas a quienes son golpeados y
despojados porque no ven cumplir sus anhelos de justicia, de poder vivir con
dignidad. Hoy queremos pedirte en especial por las niñas y los niños
desprotegidos, por los jóvenes manejados por el sistema social y por los
envejecientes abandonados. Ayúdanos a organizarnos y mantener la unión y la
solidaridad. Enséñanos a darnos la mano, para que renazca entre nosotros la
esperanza. Contamos con tu ayuda y con nuestro compromiso. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “El
clamor del pobre”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 78.
UNDECIMA ESTACION: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del evangelio de san Juan:
Entonces
Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran.
Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la
ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera), que en hebreo se
dice Gólgota. Allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado y en
el medio a Jesús. (Juan 19,16-18)
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Los políticos corruptos siguen
clavando el pueblo en la cruz
Reflexión: Golpes secos que se
oyen de lejos; clavos que penetran y desgarran los músculos, abriéndose camino
entre los huesos de las manos y de los pies. Jesús queda clavado en la cruz.
Levantado entre el cielo y la tierra fijado con clavos a un madero.
Hoy Jesús
sigue siendo clavado entre malhechores; entre mercaderes de la política
criolla, representantes de quienes tienen el poder político y económico y se hacen
los principales responsables de la muerte prematura de miles de personas de
este pueblo nuestro... Las fuerzas del mal siguen clavando en la cruz a
aquellas personas que, como Jesús, son consecuentes con la palabra de vida que
se anuncia y se hace vida en el compromiso con la defensa de la vida, la
institucionalidad democrática y el compromiso ciudadano, en esta etapa difícil
de la historia del pueblo dominicano, del pueblo haitiano, del pueblo caribeño,
del pueblo latinoamericano.
Jesús llama a
las personas que sufren, abandonadas, oprimidas, hambrientas y desanimadas:
“mis hermanas y mis hermanos más pequeños”. Esta gente ocupa el puesto de
Jesús. Y son muchos hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas. Y el
número está aumentado cada día. Jesús sigue siendo crucificado.
¿Seremos
capaces de colaborar en la construcción de una familia, de una comunidad y de
una sociedad solidarias? ¿Serán nuestros políticos capaces de pensar un poco en
los intereses de las mayorías? ¿Serán capaces los banqueros de pensar en la
necesidad de manejar el dinero con responsabilidad social? ¿Estamos
realmente escuchando las palabras de Jesús que sigue diciendo: “lo que ustedes
hagan con ellos y ellas me lo hacen a mí”.
Oración: Señor Jesús, estás
clavado en la cruz; ya no hay manera de escapar. Te pedimos por tantas y tantos
que están clavados a la cruz de un trabajo que les oprime y explota: no
consiguen para satisfacer sus necesidades básicas y tampoco pueden escapar de
esta situación. Fortalécenos para que podamos luchar unidos y unidas para
conseguir una sociedad justa, equitativa y solidaria. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Tú eres el Dios
clavado en la cruz”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 64.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del Evangelio de San Juan:
Después de
esto, sabiendo Jesús que todo estaba cumplido, dijo: "Tengo sed", y
con esto también se cumplió la Escritura. Había allí un jarro lleno de vino
agrio. Pusieron en una caña una esponja empapada en aquella bebida y la
acercaron a sus labios. Jesús probó el
vino y dijo: "Todo está cumplido." Después inclinó la cabeza y entregó
el espíritu. (Juan 19, 28-30)
Dios no nos abandona
Reflexión: Jesús antes de morir
repasa su vida. Fue enviado por el Padre para invitar a los hombres y las
mujeres a comprometerse con el Proyecto de Dios. Por eso vivió; a eso dedicó
todas sus energías; por eso tuvo que enfrentar el conflicto que lo llevó a la
muerte. En medio de los tormentos piensa que Dios le ha dejado solo: “Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¡Pero no! Dios
le acompañó durante toda su vida en la tierra. Y le acompañó, de manera especial,
en el camino de la cruz para darle la fuerza de permanecer fiel hasta el último
momento al Proyecto de Justicia y de Vida para todo el pueblo.
Y Jesús muere
perdonando a sus verdugos, pide a su Padre que los perdone, porque no saben lo
que hacen. Jesús repasa su vida y dice: “todo está cumplido”. Y se pone
confiadamente en las manos de Dios: “Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu. Y así murió.
Los soldados
no se contentan con matar a Jesús; aun después de muerto le traspasan el
costado. Y el texto termina diciendo: “Contemplarán al traspasado”. Hoy también
el pueblo crucificado, sigue siendo traspasado. Le siguen clavando la lanza en
el corazón por la imposición de las políticas neoliberales, por el robo impune
de los fondos públicos, por la decisión de hacerle pagar el derroche y el lujo, en el
que han vivido unos cuantos banqueros y sus cómplices.
¿Sentimos,
como Jesús, que Dios nos ha abandonado? ¿Nos ha dejado solas y solos en esta
lucha por conseguir mejores condiciones de vida para todas y todos? ¿No será
eso una falsa excusa para no asumir nuestro compromiso?
Oración: Jesús, te
contemplamos asesinado en una cruz por tu compromiso de solidaridad con las
personas más débiles y excluidas de la sociedad, por todos los traspasados de
nuestro país. Que al contemplarte en la cruz saquemos fuerzas para continuar
solidarizándonos con aquellas personas que son las preferidas de tu corazón.
Que el miedo a las dificultades e incluso las amenazas de muerte violenta no
nos impidan seguir realizando nuestro compromiso con la creación de una
sociedad justa y solidaria. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Cerca
está el Señor”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 50.
DECIMO TERCERA ESTACION: JESÚS EN BRAZOS DE
SU MADRE
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del Evangelio de San Juan:
Después de
esto, José de Arimatea se presentó a Pilato. Era discípulo de Jesús, pero no lo
decía por miedo a los judíos. Pidió a Pilato la autorización para retirar el
cuerpo de Jesús, y Pilato se la concedió. Fue y retiró el cuerpo. También fue
Nicodemo, el que había ido de noche a ver a Jesús, llevando unas cien libras de
mirra perfumada y áloe. Tomaron el
cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, según la costumbre
de enterrar de los judíos. (Juan 19, 38-40)
JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE
Entre los pudientes dominicanos
también hay manos solidarias
Reflexión: Aparentemente todo
terminó. Los verdugos ahora tienen prisa, pues mañana es la gran fiesta judía,
la fiesta de la Pascua. Mientras tanto unas manos solidarias desclavaron el
cuerpo de Jesús y lo posaron con cariño en el regazo de la Madre.
Un hombre de
poder y de prestigio, José de Arimatea, se hace solidario con el crucificado.
¿Serán capaces las personas del poder político y económico de solidarizarse con
los traspasados de hoy, con quienes son asesinados por la violencia que ellas
mismas promueven?
María, la
madre de Jesús, no dice nada. Lo mira con profundo dolor. Es el cuerpo
destrozado de su hijo, el hijo que se formó en su seno materno; el hijo a quien
ella dio a luz en la pobreza del pesebre de Belén, el hijo que crió y educó.
Ahora está muerto en su regazo. Ella se recuerda y ahora comprende lo que le quería
decir el anciano Simeón cuando ella presentó a Jesús en el templo: “una espada
traspasará tu alma”.
Su Hijo
clavado en la cruz, antes de morir, le dio otros hijos e hijas a cambio. Somos
nosotros y nosotras. Encomendó a todos y todas a su cuidado de Madre y a nosotros nos encomendó sus hermanos más débiles, pisoteados y oprimidos. ¿Seremos capaces de descubrir a
la madre de Jesús en cada mujer que sufre y a sus hermanos y hermanas en cada
hermano y en cada hermana necesitada?
Oración: Señor Jesús, María
llora por tu muerte injusta, abrazando tu cuerpo sin vida bajado de la cruz. Te
pedimos por tantas madres que lloran por sus hijos e hijas asesinados por los
malhechores, por la policía. Te pedimos por los niños y envejecientes que están
muriendo de desnutrición y falta de medicinas; por las personas que son
eliminadas por su compromiso con la causa de la justicia. Te pedimos que nos
ayudes para que no nos desanimemos en el esfuerzo por sembrar Justicia y Paz. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Dolorosa”,
Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 74.
DECIMO CUARTA ESTACION: JESÚS ES SEPULTADO
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del Evangelio de San Lucas:
Y les decía:
"El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las
autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la
Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará." (Lucas 9, 22)
JESÚS ES SEPULTADO EN EL SEPULCRO
No sepultemos nuestra esperanza ni
nuestro amor solidario
Reflexión: Para los enemigos de
Jesús todo había terminado. Sólo faltaba enterrar su cuerpo. Lo entierran
algunas amigas y amigos, pues la mayoría había escapado. Lo enterraron de prisa
en un sepulcro nuevo que estaba cerca, sin los preparativos de costumbre.
Para nosotras
y nosotros el maestro sólo duerme, no está muerto. El volverá a la vida. La
muerte será vencida, por la vida de Dios.
Hoy también
hay personas que están, como Jesús, en la tumba. Pero con una diferencia:
mientras que Jesús esperaba confiado la acción salvadora del Padre, mucha gente
está sin esperanza; abandonada, sin que nadie parezca preocuparse por ellas y ellos.
Son excluidos y excluidas; se quiere hasta borrar su memoria. No obstante, la
fuerza de Dios nace desde lo pequeño, desde lo débil. La vida volverá a brotar.
La vida de los chiquitos no está completamente vencida. Renacerá de nuevo con
la primavera.
Es tiempo de Sábado Santo. Es tiempo de espera confiada, porque Dios está
presente en nuestras vidas y en nuestra historia. “Es tiempo de darnos la mano, es tiempo de Esperanza”.
Oración: Jesús, te sepultaron, y vemos cómo muere
contigo este mundo asesinado por la corrupción sin castigo, por la indiferencia
ante el dolor de los hermanos y hermanas, por el individualismo que nos impide
organizarnos para conseguir mejor calidad de vida para todas y todos y en
particular para los sectores populares. Pero nunca sepultaremos nuestra
esperanza: contigo ella resucita cada día. Por ti sabemos que la fe, la
esperanza y el amor solidario son más fuertes que la muerte. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Creo
en Jesús”, Cantos del Pueblo para el Pueblo, página 58.
Lector (a):
Te adoramos Cristo y te
bendecimos
Tomado del Evangelio
de San Lucas:
El primer día
de la semana, muy temprano, fueron las mujeres al sepulcro, llevando los
perfumes que habían preparado. Pero se
encontraron con una novedad: la piedra que cerraba el sepulcro había sido
removida, y al entrar no encontraron el
cuerpo del Señor Jesús.
No sabían qué
pensar, pero en ese momento vieron a su lado a dos hombres con ropas
fulgurantes. Estaban tan asustadas que
no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Pero ellos les dijeron:
"¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. Resucitó. Acuérdense de lo que
les dijo cuando todavía estaba en Galilea:
"El Hijo del Hombre debe ser entregado en manos de los pecadores y
ser crucificado, y al tercer día resucitará"." Ellas entonces recordaron las palabras de
Jesús. (Lucas 24, 1-8)
JESÚS RESUCITA
La Fe, la Esperanza y el Amor solidario harán renacer
la vida
Reflexión: La
Causa de Jesús no es ajena a la Causa del pueblo, y la Causa del pueblo no es
extraña a la Causa de Dios. La Resurrección de Jesús nos obliga a soñar con la
Utopía que es el Proyecto Ideal de un mundo mejor, más justo e igualitario,
donde los seres humanos sean hermanos y hermanas entre sí, y las relaciones entre
todos y todas no estén ya regidas por la explotación, las falsas promesas o el
interés, sino por el cariño y la gratuidad. Al pueblo se le consulta, se le arranca
su voto a cambio de promesas, se le utiliza como trampolín o palanca para
llegar al poder. Después se le olvida, se le posterga, se le ofende, se le
desespera, se le margina. Es verdad que estamos en la “hora baja de la
Esperanza”. Ante esta situación pesimista, debemos estar “en alerta” y tener
una disposición de resistencia. Resistir significa seguir creyendo en el
Proyecto de Dios y en su Justicia. Hay que acabar con la injusticia de la
brecha creciente entre quienes viven en el lujo y quienes que no tienen lo
indispensable para vivir. Como nos decía el obispo y profeta brasileño Helder Cámara:
“Cuando los sueños se sueñan solos, sueños son, pero cuando comenzamos a soñar
juntos se convierten en realidad”. Cristo venció la muerte y el mal.
También nosotros venceremos todo sistema de muerte, como el Neoliberalismo, que
por ahora gobierna el mundo.
Oración: Dios, Padre de
bondad y de justicia, hoy más que nunca, hacen falta “Pascuas históricas”, dar pasos
de la muerte a la Vida, de la desilusión y desesperación a la utopía y
esperanza de los pobres, marginados y excluidos. Ayúdanos a seguir el camino de
tu Hijo Jesús, que pasó por la Cruz solidaria y cargada con amor esperanzado, y
la convirtió así en Pascua anticipada. Ayúdanos a poner la esperanza en Cristo
Resucitado. Así gozaremos de la bienaventuranza del mismo Jesús: “Felices las
personas que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciadas”. Amén!
Lector (a): Señor
pequé!
Canto: “Aleluya, Cristo
Resucitó”, Cantos del Pueblo para el Pueblo,
página 26.